En el curso Educación Ambiental FD5043/RP3202 de la Facultad de Educación de la Universidad de Costa Rica, el Mercado Municipal de Cartago se convirtió en un espacio de aprendizaje práctico mediante la actividad “Espías Ambientales 2.0”, una experiencia pedagógica orientada a analizar el impacto ambiental de productos de consumo cotidiano a partir de situaciones reales.
La iniciativa transformó el mercado en un aula abierta, donde el estudiantado evaluó productos y reflexionó sobre su ciclo de vida, sus procesos de producción y las implicaciones ambientales asociadas a las decisiones de consumo. El curso es optativo para las carreras de Educación Primaria, Orientación y Educación Especial (FD5043), y además funciona como curso de repertorio abierto a estudiantes de distintas áreas de la Universidad, lo que propicia la participación de personas provenientes tanto de la Facultad de Educación como de otras disciplinas académicas.
En esta ocasión participaron 67 estudiantes, distribuidos en dos grupos del curso, quienes desarrollaron la actividad como parte de una gira académica que también incluyó la visita al Jardín Botánico Lankester.

Estudiantes del curso Educación Ambiental FD5043 durante la gira académica realizada en el Mercado Municipal de Cartago.
Análisis del consumo desde la experiencia directa
La actividad consistió en que parejas estudiantiles seleccionaran dos productos similares —por ejemplo, limonada natural frente a refresco en polvo, o yuca fresca frente a almidón importado— para compararlos mediante una rúbrica basada en cinco criterios: origen de materias primas, transparencia de la información, empaques y residuos generados, transporte y huella de carbono, e impacto ambiental total durante su ciclo de vida.
A través de entrevistas con vendedores, observación directa y búsqueda de información adicional, el estudiantado analizó las complejidades que intervienen en los sistemas de producción y consumo. Entre los contrastes observados destacó el caso de la limonada natural elaborada con fruta local, que presentó un impacto ambiental menor en comparación con refrescos en polvo importados desde México, cuyo empaque no reciclable y transporte de larga distancia incrementan su huella ambiental.
De forma similar, la yuca fresca proveniente de Guápiles evidenció mayores ventajas en términos de sostenibilidad frente al almidón importado desde España, cuyo procesamiento y traslado implican un mayor consumo de energía y recursos.
La experiencia también permitió cuestionar ideas preconcebidas sobre sostenibilidad. En la comparación entre camarón de cultivo con certificaciones ambientales y camarón de pesca local sin trazabilidad clara, el producto industrializado resultó ofrecer mayor transparencia respecto a su impacto ambiental, lo que generó discusión y análisis entre las personas participantes.

Instalaciones del Mercado Municipal de Cartago.
Aprendizaje vivencial y reflexión crítica
Para varias personas del curso, esta fue su primera visita a un mercado municipal, lo que añadió un componente formativo adicional al reconocer el papel del productor local dentro de la economía y la sostenibilidad del país. Asimismo, la actividad permitió reflexionar sobre cómo las decisiones de consumo se relacionan con contextos socioeconómicos específicos y cómo, en algunos casos, “el consumo sostenible puede verse como un privilegio” debido al costo de ciertos productos con menor impacto ambiental.
Una persona participante señaló: “El apoyo al productor local no solo reduciría la huella ambiental del producto, sino que además mejora la economía de las familias que lo producen”. Otro estudiante agregó: “Me sorprendió ver cómo un producto que uso a diario puede tener un impacto tan grande dependiendo de su origen y transporte. Ahora entiendo mejor por qué la transparencia es tan importante para un consumo consciente”.

El docente Héctor Perdomo acompaña al estudiantado durante el análisis de productos y su impacto ambiental en el mercado.
Una estrategia pedagógica que proyecta continuidad
La actividad reafirma el valor del aprendizaje vivencial como herramienta educativa dentro del curso de Educación Ambiental, al promover el desarrollo de pensamiento crítico, habilidades de investigación, interacción social y conciencia sobre el contexto local. Más allá de la evaluación de productos, la experiencia permitió que el estudiantado analizara de manera directa la huella ambiental asociada a decisiones cotidianas.
Esta gira corresponde a la segunda ocasión en que se implementa la iniciativa —la primera se realizó en el Mercado Municipal de San José— y se proyecta continuar desarrollándola en futuros ciclos del curso, tras los resultados obtenidos en su aplicación.
A través de este tipo de experiencias, el curso busca fortalecer procesos formativos que vinculan el conocimiento académico con la realidad cotidiana, fomentando una ciudadanía ambiental crítica y reflexiva frente a los desafíos de la sostenibilidad.